Informe señala que Bolivia tenía 7,1 TCF y no los 10,7 que certificó Sproule


Informe señala que Bolivia tenía 7,1 TCF y no los 10,7 que certificó Sproule

 
 
 
 
 
Foto: Reporte de Energía
 

Un informe del sitio web Reporte Energía, reveló que Bolivia sólo tenía 7,1 trillones de pies cúbicos (TCF) en reservas probadas de gas natural hasta el 31 de diciembre de 2017, y no los 10,7 TCF que certificó a esa fecha la empresa Sproule, según datos obtenidos de un reporte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.

“Seguro que vieron con mucha expectativa la presentación de las reservas probadas de gas cuando se dijo que eran de 10,7 TCF; lamentablemente, este número es tan falso que dentro de la empresa causó malestar por la mentira que se decía. Cuando se publicaron los datos, YPFB tenía pleno conocimiento de que las reservas verdaderas a duras penas alcanzaban a 7,1 TCF. Ya pasó un año y estamos en peor situación, con menos de seis TCF”, se lee en parte del informe denominado El petrolero furioso, en el que se revela que se “inflaron” las reservas de gas natural.

El documento afirma que la cifra de 7,1 TCF puede ser corroborada con los informes técnicos que la petrolera estatal tiene archivados. Página Siete solicitó al Ministerio de Hidrocarburos una confirmación de este reporte y desde esa cartera se informó que, por tratarse de temas técnicos, sólo el ministro Víctor Hugo Zamora puede responder, sin embargo, la autoridad estaba ayer de viaje de trabajo.

 

En agosto del año pasado, la firma canadiense Sproule International Limited certificó que Bolivia contaba con 10,7 TCF de gas natural y 240,9 millones de barriles de líquidos.

Al respecto, el experto Hugo del Granado afirmó que los datos “inflados” son resultado de la presión que hubo desde el Ministerio de Hidrocarburos o YPFB, por lo que la certificación debe ser auditada por el Gobierno.

“El informe de YPFB refleja que está tres TCF por debajo de lo certificado por Sproule. En el caso de líquidos, está en menos de la mitad de lo que informó la certificadora. Entonces, ¿a qué nos llevan estas cifras?, a que hubo presión hacia la calificadora. Una muestra es que cuando se preparaba la certificación, los ejecutivos de YPFB viajaron hasta Canadá para reunirse con Sproule”, recordó Del Granado.

El experto remarcó que todos los datos que refutan la versión que YPFB presentó en su momento coinciden con que las reservas están por debajo de lo que se certificó, por la falta de descubrimientos de nuevos campos y por el agotamiento de los reservorios que están en producción.

“Lo que planteamos a las autoridades del Gobierno entrante es que hagan una auditoría y establezcan cuáles son las causas para presentar un informe que está alejado de la realidad. Es un problema grave que tiene que ver con las presiones que hicieron las autoridades”, indicó.

El investigador de la Fundación Jubileo Raúl Velásquez coincidió al señalar que los datos sobre las reservas que presentó el exministro Luis Sánchez junto con ejecutivos de Sproule fueron elaborados en medio de grandes dudas, tantas que hasta la fecha no se hizo público el informe in extenso encargado a la firma.

“En este sentido, el informe filtrado desde YPFB en los recientes días evidentemente menciona una cuantificación diferente a esa certificación; de aproximadamente 7,1 TCF de gas natural. Resulta alarmante la importante diferencia entre el informe de Sproule y el de YPFB, existiendo la susceptibilidad sobre el nivel de injerencia que pudo existir por parte de YPFB o del Ministerio de Hidrocarburos”, aseveró.

Otro factor que Velásquez cuestionó es que el 91% de las reservas cuantificadas provienen de seis campos: Margarita-Huacaya, Incahuasi-Aquío, Sábalo, San Alberto-Itaú, Yapacaní y Río Grande, lo que denota la fragilidad en el mediano plazo de la actividad hidrocarburífera local.

“Este resultado confirma la preocupación que varios analistas e instituciones venimos manifestando desde hace más de 10 años, puesto que es resultado de la falta de actividad exploratoria, de la inestabilidad política, económica y social generada desde 2003, siendo que en el periodo posterior primaron los criterios ideológicos que los técnicos”, sostuvo Velásquez.

Fuente: El País
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