El déficit, deuda y declive de las RIN golpean la economía


El déficit, deuda y declive de las RIN golpean la economía

Las calificadoras Moody’s y Fitch Ratings alertan sobre riesgos de liquidez por el déficit y presiones por el pago de primer bono de 500 millones en 2022.

lunes, 1 de noviembre de 2021 · 05:16

Página Siete/ La Paz

El abultado déficit fiscal, el declive de las Reservas Internacionales Netas (RIN), la deuda y los problemas de baja inversión en la principal empresa del Estado aún golpean a la economía pese a la recuperación y crecimiento  experimentados hasta junio, según la evaluación de calificadoras de riesgo, empresarios y analistas.

Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB),  opinó que la situación de las finanzas públicas es complicada con un déficit tan alto y que este año se proyectó en un 9,2% del Producto Interno Bruto (PIB).

“Hay una  debilidad fiscal muy grande,  un déficit de 9,2% es alto y las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a que la brecha  seguirá alta hasta 2026 y por encima de 6% del PIB”, puntualizó.

Añadió que antes de la pandemia el anterior gobierno logró espacio fiscal con la reducción de la inversión pública en empresas públicas, pero ahora nuevamente se insiste en esto aunque la ejecución es baja porque no se cuenta con recursos.

 De todas maneras para Morales el crédito de 500 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es una buena noticia y un  alivio para el sector fiscal y las RIN.

René Martínez, analista de la Fundación Jubileo,  manifestó que el país tiene problemas de generación de  recursos y por eso el elevado déficit fiscal, pero aclaró que esto no se origina en 2020 sino a partir de 2014 cuando la economía comienza a desacelerarse y hay menores ingresos.

“Hay un problema de liquidez,  menores Reservas Internacionales,  pero el Gobierno los últimos años siguió gastando a costa de mayor deuda y cuando había que corregir los desequilibrios fiscales se postergó la solución al problema. Ahora es complicado y el endeudamiento puede volverse insostenible”, añadió. 

El economista Rolando Morales sostuvo que en el sector real de la economía que tiene que ver con la producción de bienes y servicios existe una interesante reactivación, pero el sector fiscal  es aún débil por el déficit y hay problemas de liquidez.

Añadió que a nivel externo hay una mejora de los precios de hidrocarburos y minerales que pueden elevar los ingresos del país, pero se debe observar con preocupación la inflación en Estados Unidos (EEUU).

Las autoridades están evaluando medidas para absorber los dólares emitidos y se prevé un alza de las tasas de interés. “Eso significa que los precios de las materias primas volverán a caer;    será difícil conseguir crédito externo, pero los meses que vienen hay una ventana de oportunidades para Bolivia que debe saber aprovechar”, apuntó.

El gerente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Gustavo Jáuregui, sostuvo que es preocupante el déficit fiscal que se arrastra  en los últimos siete años que  estaría en alrededor de los 106 mil millones de bolivianos.

Esto significa que el Estado genera un excesivo gasto y debe financiar la brecha con deuda en un contacto de caída de las RIN que alcanza a 5.032 millones de dólares.

“Bajo este panorama, lo más recomendable para el Gobierno nacional es desarrollar medidas económicas articuladas con el sector empresarial privado, tendientes a generar un mejor clima para las inversiones  y que permitan una adecuada y oportuna reactivación y dinamización de la economía”, recalcó.

La Calificadora de Riesgo Moody’s, en su último informe sobre el país, advirtió que  los riesgos de liquidez del Gobierno de Bolivia están aumentando, debido al elevado déficit fiscal,  la disminución del ahorro fiscal y los pagos de bonos internacionales  en 2022 y 2023.

La agencia proyecta que el déficit fiscal se mantendrá por encima del 5% del PIB durante los próximos dos o tres años, lo que elevará la carga de la deuda del sector público no financiero del Gobierno a un 72% del PIB estimado para 2022, el doble de su nivel de una década antes.

“Si las reservas fiscales y de divisas continúan disminuyendo, es probable que el Gobierno deba recurrir a otras fuentes más costosas de financiamiento interno y externo para cubrir sus necesidades que aumentarán  en octubre de 2022, cuando llegue el primer bono  debido a un pago de capital de 500 millones de dólares (1,3% del PIB), seguido de otro vencimiento de  500 millones en 2023”, advierte Moody’s.

Fitch Ratings, por su lado,  espera que una recuperación cíclica de los ingresos reduzca el déficit del Gobierno  al 8,2% del PIB en 2021 desde el 12,9% en 2020.

Según la calificadora, un sector fiscal y externo más estrecho  limita  el alcance para replicar el modelo de desarrollo liderado por el Estado que generó un alto crecimiento en el pasado, y no existen planes de reformas para respaldar una inversión más sólida y un dinamismo en el sector privado. “El déficit fiscal proyectado en 8,2% del PIB en 2021 es alto y los planes de ajuste fiscal y financiamiento son inciertos, lo que resalta riesgos en el panorama macroeconómico”.

 


Cainco: El país es aún vulnerable en el ámbito fiscal y financiero
 
El país requiere apurar la velocidad de la recuperación económica, así como reducir la vulnerabilidad en el ámbito externo, financiero y fiscal, según un análisis del Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) de la Cámara de Industria y Comercio y Turismo  de Santa Cruz (Cainco).
Para el Centro es positivo  que el PIB haya crecido  9,4% al segundo trimestre y el IGAE 9,2% a julio,  porque contrasta con la caída del PIB de 12,9% y de 13% del IGAE en 2020.
No obstante, señala que este repunte es todavía insuficiente para recuperar el nivel de actividad previo a la pandemia.
“De hecho, al mes de julio, la actividad económica en Bolivia está todavía 3% por debajo del nivel de 2019, que es similar a la situación de Argentina (2% por debajo), pero distinta a la de Chile (6% por encima), Perú (4%) y Brasil (2%)”, precisa.
Los desembolsos de deuda externa son para cubrir operaciones estatales en la mayoría de los casos, proyectos de infraestructura y no se destinaron a financiar operaciones privadas en el sector industrial. Lo mismo ocurre con la deuda del TGN con el Banco Central de Bolivia (BCB) para financiar el déficit fiscal, que se concentra en la planilla salarial y la adquisición de bienes y servicios.
El Cebec también observa la  insuficiente inversión en exploración  petrolera y, por ende, futuras posibilidades de explotación a raíz de la baja ejecución de YPFB.
Fuente: Página Siete
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